jueves, 31 de mayo de 2007

El Chimengüengón

La pinche gente es bien hocicona cuando de quien hablan no se encuentra cerca (hipócritas pues) y algo así me paso en la mañana.

Estaba tranquilamente dormido cuando escuché ruido de los putos albañiles de la casa de atrás y me desperté. Al levantarme de la cama y querer salir del cuarto escuche al wey de mi hermano y mi mamá decir:


Mamá: ¿Ya te vas? ¿Vas a la escuela?

Adrián: No, voy a cortarme el cabello.

Mamá: Pregúntale a Rubén donde se lo corto por aquí cerca.

Adrian: ¡Nombre! Se lo dejaron bien culero


Se la voy a guardar al pendejo.

2 comentarios:

Captain Slow dijo...

Y culero no me lo dejaron... ¡Culero lo tengo! pinche cabello del Flaco Ibáñez me tocó.

Anónimo dijo...

jajajajajajajaja